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19 de abril de 2025

El IMSERSO quiere abrir el termalismo social a Francia y Portugal. Cofrentes lo ve difícil a corto plazo.

El IMSERSO estudia abrir el termalismo social a balnearios de Portugal y Francia. El director de Cofrentes apunta al obstáculo central: ninguno de los dos países tiene programas equivalentes.

Ver fuente: Levante — El Mercantil Valenciano

La directora del IMSERSO, Mayte Sancho, lanzó en Fitur 2025 una idea que lleva tiempo circulando en conversaciones del sector: extender el Programa de Termalismo Social a balnearios de Portugal y Francia. Lo analiza Levante — El Mercantil Valenciano con la perspectiva del sector valenciano, y al mismo tiempo permitir que ciudadanos de esos países accedan a los centros termales españoles en condiciones similares. La propuesta es ambiciosa, tiene lógica geopolítica y turística, y tropieza con un obstáculo estructural que el sector valenciano identificó con rapidez.

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Miguel Ángel Fernández Torán, director general del Balneario Hervideros de Cofrentes, fue el más directo al valorar la iniciativa para Levante-EMV. Su diagnóstico: la idea es “fantástica” en concepto, pero “difícil” a corto plazo porque Portugal y Francia no tienen un programa equivalente al IMSERSO termal español con el que establecer reciprocidad real. “Primero tendrían que inventarlos”, señaló.

El obstáculo estructural: no hay reciprocidad

La observación es técnicamente precisa. El modelo IMSERSO de Termalismo Social español es singular en Europa: financia alojamiento, manutención y tratamientos en un mismo paquete subvencionado, con criterios médicos verificados y una red de más de 80 balnearios adheridos. Francia tiene un sistema de termalismo integrado en la Sécurité Sociale que cubre los tratamientos pero no el alojamiento —es un modelo de cures termales orientado a la remisión de obra— y Portugal tiene un termalismo históricamente fuerte en el Alentejo y el norte, pero sin un equivalente directo del programa de estancias subvencionadas.

La red valenciana directamente afectada por esta propuesta incluye cuatro balnearios: Hervideros de Cofrentes y el de Requena en Valencia, Montanejos y Vilavella en Castellón. Son establecimientos con casuística IMSERSO consolidada y cuya planificación anual depende de ese volumen de plazas garantizadas.

Lo que la propuesta revela: el IMSERSO como modelo exportable

Lo que la propuesta del IMSERSO revela, más allá de su viabilidad inmediata, es un cambio de posición. El programa de Termalismo Social lleva 25 años funcionando como instrumento de política social doméstica. Que su dirección empiece a pensar en él como modelo exportable o en intercambios bilaterales es una señal de madurez institucional: el programa ya no solo sobrevive, sino que aspira a ser referencia.

El camino real hacia esa internacionalización pasa por resolver primero el problema de comunicación y acceso doméstico — todavía hay ciudadanos con derecho a plaza que no saben que el programa existe — y luego construir el marco bilateral con Portugal y Francia desde lo técnico, no desde el anuncio político. Los países del sur de Europa tienen una herencia termal común con raíces romanas y una demanda de turismo de salud que crece de forma sostenida. Un modelo de intercambio de plazas termales subvencionadas entre España, Portugal y Francia, bien diseñado, podría ser relevante a escala europea.

El modelo francés: cures thermales con financiación pública

El caso francés merece atención detallada porque es el más cercano al modelo español en filosofía, aunque radicalmente distinto en estructura. Francia tiene más de 100 establecimientos termales activos y alrededor de 600.000 curistas termales al año. La Sécurité Sociale cubre el 65% del coste de los tratamientos termales prescritos por un médico para 12 indicaciones terapéuticas reconocidas (reumatología, vías respiratorias, dermatología, flebología, entre otras). La cura termal estándar dura 18 días y se realiza una vez al año.

La diferencia fundamental con España es que el sistema francés financia el tratamiento, no la estancia. El alojamiento y la manutención corren por cuenta del usuario, salvo en casos de renta muy baja donde la mutua complementaria puede cubrir parte del gasto. Esto crea un modelo donde el termalismo está integrado en el sistema sanitario pero no funciona como paquete vacacional subvencionado. El resultado es un sector más medicalizado, con mayor producción científica y con una relación más estrecha con la atención primaria.

Portugal, por su parte, tiene una tradición termal comparable a la española en antigüedad (Termas de São Pedro do Sul, Caldas da Rainha, Vidago) pero sin un programa social equivalente al IMSERSO. El termalismo portugués depende principalmente del cliente privado y de seguros de salud que cubren parcialmente los tratamientos. La creación de un marco de reciprocidad con España requeriría que Portugal desarrollase primero un instrumento de financiación pública del termalismo, algo que no está en la agenda inmediata del gobierno luso.

El primer paso, como señaló Fernández Torán, es que los socios potenciales tengan algo equivalente con lo que intercambiar. Ese es el trabajo que tiene que hacerse antes del siguiente anuncio en Fitur. Mientras tanto, la propuesta del IMSERSO tiene valor como señal de ambición: el termalismo social español se ve a sí mismo como modelo, no solo como programa. Eso, en un sector que ha tendido a mirarse el ombligo, es un cambio de mentalidad significativo. El programa de 30 años de SALUD MENTAL ESPAÑA demuestra que el IMSERSO tiene recorrido y credibilidad suficientes para aspirar a esa proyección europea.

Fuente: Levante — El Mercantil Valenciano

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