Santa Coloma quiere un 'spa metropolitano' con agua a 30 ºC: buena idea, pero no lo llamemos balneario todavía
Santa Coloma de Gramenet reactiva un proyecto de centro termal público tras hallar un acuífero caliente en 2014. El enfoque (uso cotidiano + eficiencia energética) es interesante; la pregunta es si habrá componente médico o será solo ocio.
Ver fuente: 20minutosSanta Coloma de Gramenet vuelve a mover una idea poco habitual en el área metropolitana de Barcelona: convertir el hallazgo de un acuífero de agua caliente (detectado durante las obras de la L9 del metro en 2014) en un centro termal público. Según cuenta 20minutos, el agua ronda los 30 ºC, el recurso sería estable y con caudal suficiente, y el Ayuntamiento trabaja en la definición técnica previa a la licitación, con intención de arrancar trámites durante 2026.
Uso cotidiano y eficiencia energética: los dos componentes
Hay dos componentes en el planteamiento municipal que merecen atención. El primero: un equipamiento pensado para uso cotidiano, bien conectado por metro, con piscinas a distintas temperaturas, chorros, hidromasaje, saunas y zonas de descanso. El segundo: la ambición de usar ese recurso para reducir consumo energético en equipamientos municipales (una lógica de red térmica que, si se hace bien, puede ser más relevante que el propio “spa”).
Termalismo o spa: la decisión que queda pendiente
Dicho esto, conviene ordenar conceptos. Que haya agua caliente no convierte automáticamente el proyecto en “balneario” en sentido sanitario. El termalismo médico se apoya en tres capas: temperatura, sí, pero también mineralización/composición (y su evidencia en determinadas indicaciones) y, sobre todo, protocolo clínico. Un centro termal urbano puede ser una gran infraestructura de salud pública ligera —movilidad, recuperación funcional, higiene del sueño, adherencia a actividad física— sin prometer curas mágicas. Pero tiene que decidir qué quiere ser.
La comparación que hace el artículo con villas termales como Caldes de Montbui o Caldes de Malavella es útil como mapa mental para el lector, aunque el contexto es diferente: allí el termalismo está integrado en la identidad del municipio y suele existir un ecosistema de oferta termal con décadas de aprendizaje. En Santa Coloma, el reto será no caer en el “circuito bonito” sin contenido terapéutico.
El acuífero: datos técnicos de un recurso poco habitual
Lo que se sabe del acuífero descubierto en 2014 durante la perforación de la L9 del metro merece atención técnica. El agua emerge a aproximadamente 30 °C, una temperatura que en hidrología se clasifica como hipothermal (entre 20 y 35 °C). No es una temperatura alta comparada con manantiales como Archena (52 °C) o Fitero (48 °C), pero es suficiente para baño termal confortable sin necesidad de climatización adicional, lo que reduce drásticamente el coste energético de operación.
Los estudios municipales mencionan un caudal estable y una extracción que no interfiere con la red de agua potable. La composición mineralógica exacta no se ha hecho pública, y ese es un punto pendiente: sin análisis completo de la mineralización, no se puede hablar con rigor de propiedades terapéuticas. Si el agua resulta ser de mineralización débil (como ocurre en muchos acuíferos metropolitanos), su valor será fundamentalmente térmico y recreativo, no medicinal. Eso no invalida el proyecto, pero sí limita las promesas que puede hacer.
El concepto de “ciudad termal” aplicado a un municipio del cinturón metropolitano de Barcelona resulta provocador pero coherente: Santa Coloma tendría un recurso que ciudades como Caldes de Montbui o Caldes de Malavella llevan aprovechando siglos, solo que insertado en un tejido urbano denso y bien conectado por transporte público.
Nuestra lectura
Si el proyecto se orienta a bienestar accesible, con gestión pública y tarifas razonables, es una noticia positiva. Si además incorpora evaluación mínima (contraindicaciones, programas por perfiles, coordinación con atención primaria), puede convertirse en un caso de referencia de termalismo urbano en España. Si se limita a ser una piscina caliente con marketing, durará lo que dure la novedad.
El componente energético: cuando el agua caliente tiene doble uso
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto de Santa Coloma es el planteamiento de doble aprovechamiento. El acuífero a 30 °C no solo serviría para el centro termal: el Ayuntamiento estudia utilizar esa energía geotérmica de baja entalpía para climatizar equipamientos municipales cercanos (polideportivos, centros cívicos, edificios públicos). Es un enfoque que convierte el agua caliente en activo energético, no solo recreativo.
En un contexto donde los municipios buscan reducir su huella de carbono y sus facturas energéticas, un acuífero termal puede ser una fuente de ahorro significativo. Si el proyecto de red térmica se ejecuta con ingeniería adecuada, Santa Coloma podría reducir la dependencia del gas natural en varios edificios públicos. Eso, además de ser coherente con los objetivos climáticos europeos, genera un argumento presupuestario que refuerza la viabilidad del proyecto global.
La integración de termalismo y eficiencia energética es todavía poco habitual en España, pero tiene precedentes exitosos en Islandia (donde la geotermia calienta el 90 % de los hogares de Reikiavik), en la cuenca panónica húngara y en algunas ciudades del sur de Francia. Para Santa Coloma, la escala es menor, pero el principio es el mismo: si tienes agua caliente bajo el suelo, no la desperdicies.
La licitación prevista para 2026 marcará el ritmo real del proyecto. Mientras tanto, lo relevante es que un municipio del cinturón metropolitano de Barcelona esté planteando el termalismo no como lujo ni como turismo, sino como infraestructura urbana con doble función: salud y energía. Eso, en sí mismo, es una señal de madurez en el debate sobre cómo aprovechar los recursos naturales en entornos urbanos.
Referencias cruzadas
- Ver continuidad editorial: santa-coloma-can-zam-balneario-publico-aguas-termales-marzo-2026
- También útil: termalismo-granada-2069-mayores-programa-provincial-2025